Charles Baudelaire

CORRESPONDENCIAS*

 

La Naturaleza es un templo de vivientes pilares

que dejan salir a veces confusas palabras;

el hombre lo recorre a través de bosques de símbolos

que le observan con miradas familiares.

 

Igual que largos ecos que a lo lejos se confunden

en una tenebrosa y profunda unidad,

vasta como la noche y como la claridad,

los perfumes, los colores y los sonidos se responden.

Hay perfumes frescos como carnes de niños,

dulces como los oboes, verdes como los prados,

-y otros corrompidos, ricos, triunfantes,

 

que tienen la expansión de las cosas infinitas,

como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso,

que cantan los arrebatos del espíritu y de los sentidos.

 

 

*(La importancia de este poema radica en que más tarde se convertiría en "manifiesto" del movimiento Simbolista)

Cuadro: Friedrich "Vista sobre el mar de niebla"

 

 

Charles Baudelaire

Extractos